12/10/2019 | Por John Jairo Armesto Tren | @armesto1989Instagram | @armesto2018

Los hechos recientes de esta semana de cuenta regresiva electoral, se ha manchado por diferentes sucesos históricos que todos son condicionados contra la estabilidad de la República de Colombia. Pero el peor enemigo no es lo exterior, es la indiferencia y negligencia moral de nosotros como pueblo.

Ecuador: En Estado de Sitio

Esta semana, en el contexto del IX Congreso anual de Responsabilidad Social de la Fundación del Club El Nogal, que este año tuvo la migración venezolana como crisis y reto para la institucionalidad y la solidaridad del pueblo colombiano, el ex candidato al Senado por el partido de Gobierno y experto en seguridad, John Marulanda, dictó una Conferencia sobre las implicaciones para la seguridad nacional de la migración. Magistralmente manejada, próximamente será dado a conocer por parte como texto en La Linterna Azul y El Nodo Colombia porque vale la pena que todos los colombianos puedan leer esos interesantes análisis —sobre todo los compañeros del Departamento Nacional de Inteligencia DNI— para presionar desde una cultura de seguridad ciudadana civilista al Gobierno Nacional para que cumpla. Siempre lo he dicho como veedor ciudadano: la mejor estrategia anticorrupción básicamente es el control ciudadano realizado por comunidades organizadas y empoderadas en la cultura de la legalidad. Desafortunadamente, como en muchísimas otras cosas, nuestra sociedad todavía es muy inmadura en ese aspecto, y es ahí donde los que conocemos este tema debemos comenzar este apostolado malagradecido, pero necesario para nuestro país.

En esta extensa disertación que choca con la visión buenista y de doble moral del supuesto compromiso social de las élites que simulan conciencia para someter a los demás con yugo de seda a sus intereses, entre muchas cosas, dilucidó la presencia de elementos venezolanos afectos al régimen de Nicolás Maduro en la subversión del orden contra el gobierno legítimo de Lenin Moreno quien tuvo que trasladar el gobierno a Guayaquil por temor de un golpe de Estado. Adicionalmente, según fuentes del CIES, inteligencia ecuatoriana, se habla de planes de atentados contra edificios judiciales y servidores de internet donde reposan digitalizados los archivos de procesos contra Rafael Correa y su cúpula de gobierno por muchos delitos y abusos de poder, sobre todo casos como el del abogado Fernando Balda —secuestro e intento de homicidio— o la represión física y cultural contra las comunidades indígenas destruyendo incluso su modelo de Universidad pública que llegó a firmar convenios en Colombia con la Universidad Nacional y Distrital en inmersión y educación ancestral.

La pericia de los narcotraficantes que queman palacios de justicia y los políticos corruptos que queman alcaldías de pueblo, pero llevado a la era digital.

¿Quién podrá defendernos?

Taiwán 108 Años de heroísmo

El patriotismo y heroísmo que preceden el fin de la monarquía china milenaria en 1911 y que llevó a China como una gran nación en el mundo, ejemplo de dignidad, el primer freno al colonialismo europeo y la construcción de la democracia en Asia, proyecto que fue frenado por el arribo criminal del comunismo en 1949 hasta el día de hoy desplazando la obra de los patriotas boxers, de las ligas chinas en Estados Unidos y de los soldados nacionalistas de Sun Yat Sen y Chang Kai Chek a la isla de Formosa, no ha doblegado a un gran pueblo. Después de la muerte del general Kai Chek, quien fue un gobernante totalitario para cuidar a su pueblo, la nación decidió dar el paso a la democracia partidista y hoy en día al ser gobernado por una mujer, es el único país de Asia que permite el matrimonio homosexual, que carece de deuda externa, es la economía 22 del mundo —pese a un bloqueo y no ser miembro de la ONU— están dispuestos a entregar sabiduría e inclusión de conocimiento a África y América Latina sin más intención que el libre desarrollo y cooperación.

De nuestra parte agradecemos la invitación de la Oficina Comercial de Taiwán a su recepción y aunque fuimos pocos comparados a la infame celebración de la mal llamada “Revolución china” por los intereses personales más no patrióticos de ciertos empresarios y políticos, los patriotas y personas con convicciones, estaremos atentas siempre a ver en Taipei un faro de esperanza.

¿Cuándo nuestra sociedad empezará a ser así?